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Día cero

No es tan fácil darse cuenta cuando se está tocando fondo. Quien lea esto piensa que estoy en problemas de drogas o cosas terribles, pero no, sólo se trata, como siempre, de un poco de duda existencial. ¿Qué hago aquí y hacia donde voy?
Es probable que en otras épocas la gente no llegara a estos puntos, pues la vida era un tanto más sencilla y a la vez limitada. Un espacio, un lugar, un tiempo y obstáculos a superar. Sin embargo hoy en día con la existencia de las redes sociales y del internet, nos topamos de frente a diario con múltiples tiempos, historias y lugares. Cientos de miles de datos que nos dicen: tu camino no es el único, tu espacio no es el único, tus opciones no son pocas, son millones. Eres comunicólogo pero ¡mira todos estos asombrosos perfiles e historias en Facebook e Instagram!, pudiste haber sido deportista o bailarina, o cantante, pudiste irte de viaje por el mundo, pudiste buscar trabajo en otro país, pudiste dejar crecer tus uñas y tu cabello, pudiste ahorrar di…

Comienzos y recomienzos

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Cuando se habla en la televisión, la internet o las películas acerca de cumplir 30 años, cuatro escenas me vienen a la mente, una, la de la femme fatale con copa de martini en mano, tacones de aguja y minifalda sensual, que usa el cabello en seductoras ondas y los labios rojos, y que siempre huele a un buen perfume. La herencia de Sex and the City nos retrata a una mujer de treinta y tantos que vive en la ciudad, se divierte, con un buen trabajo y un mejor cuerpo, con muchos pretendientes pero libre y sin ataduras. La chica que muchas sueñan con ser: empoderada, coqueta y feliz.


Por otro lado, viene a la mente la imagen de una linda mujer con ropa casual, que carga en brazos a un bebé regordete y hermoso, o que riega las plantas de su propio jardín, que quizá no se ve tan sensual como la primera -amén de que detrás de esas ropas cómoda esconde un cuerpo de primera- pero que irradia orgullo de sus propias conquistas: una casa propia en los suburbios, un esposo guapo y exitoso que ademá…

Por el camino púrpura

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Esa noche por primera vez en su vida pudo ver la magia con sus propios ojos. Hasta aquel momento, la magia había sido tan sólo un anhelo oscuro y secreto en su corazón. Lo que de niña y joven fue una ilusión y un juego, con los años y los dolores de la vida real se había convertido en un polvoso recuerdo, y a ratos desesperados un deseo quimérico de salvación. Pero aquella noche, aquella ventosa noche, a través de las lágrimas que le empañaban los ojos y los sollozos que le oprimían el pecho, vio la luz, que chisporroteaba alrededor suyo. Una chispa color púrpura que le iluminaba el rostro y que iluminaba débilmente la oscuridad del cuarto en el que se escondía. A pesar de todo lo que estaba pasando, a pesar de todo lo que le dolía el alma, el corazón, vio el pequeño grano de luz saltarín y quedó hipnotizada. Las pupilas se le dilataron y la respiración se le calmó poco a poco. Ahí estaba, frente a ella, la prueba, la única prueba que necesitaba de que había algo más allá que la estab…

Los que cazan cazadores.

Este fin de semana una noticia llegó a mis ojos sobre el suicidio de Mel Capitán, una joven española de 27 años, aficionada a la caza, quien decidió quitarse la vida en medio de una crisis de acoso y agresiones que ella y su familia sufrían por parte de grupos de animalistas que se oponían a su actividad y no le dieron cuartel ni siquiera estando ya fuera de este mundo. Porque, la noticia en sí -suicidas diarios- no era lo que llamó mi atención, sino todos los comentarios que se podían leer tanto en la noticia que me enganchó al caso, como en sus redes sociales y en los foros que trataron esta noticia en general. Comentarios de alegría por su muerte, pidiendo que se exponga su cabeza en alguna sala de trofeos y en las redes sociales, deseando que se estuviera pudriendo en el infierno, por mencionar los más benévolos. El encono y la saña con la que tantas persona se unieron para festejar la muerte de una persona verdaderamente son escalofriantes. Y sin detenerse ahí, la noticia dio pie…

La Bondad

Últimamente he reflexionado mucho acerca de este tema, o quizá llevo toda la vida haciéndolo. La bondad. Cuando pequeños, siempre la tenemos presente: “Se bueno”, “Los niños deben ser buenos”, “Hay que ser buenos con los otros niños”. Y aunque no entendíamos el concepto a cabalidad, sabíamos que tenía algo que ver con obedecer a nuestros padres, prestarle nuestros juguetes a otros niños y no hacer berrinches. Y después, con el paso de los años, se le iban incorporando otras cláusulas como “Haz la tarea”, “Estudia y aprende”, “Controla tus impulsos adolescentes”, “Ve a misa con buena cara”, “Llega temprano a casa”, “No te pases de cariñoso con el novio o la novia”, etc, etc, etc. A simple vista, tal parecía que ser buenos consistía en cumplir una larga serie de obligaciones e instrucciones que nos mantuvieran alejados de los problemas. Entonces viene la adultez, y nos arroja del nido violentamente para que despleguemos las alas y vivamos lo que será “nuestra vida”. Y todos nos converti…

Un nuevo viaje

Hoy empiezo una nueva etapa en la historia de mis reflexiones. Debo confesar que tardé mucho tiempo. Mucho más tiempo del planeado en volver a tomar una página en blanco para llenarla de letras. Pero aquí estoy otra vez y que sea lo que tenga que ser.

Pensé incluso en comenzar un nuevo blog, comenzar de cero, para inspirarme mejor, para que todo fuera nuevo y fresco, tan nuevo y fresco y agradable como la etapa de vida en la que me encuentro.

Pero luego recapacité, quizá por sensatez o quizá sencillamente porque el nombre de este blog y su génesis me gustan demasiado para desecharlos sin más. Voz del alma, voz del cuerpo. Reflexiones de una mente ordinaria sobre temas ordinarios. No me pude deshacer de tan buena idea. Para pocas que tengo en estos años.

Escribir textos, sí lo hice, en mi diario, en mi columna, para el trabajo. Pero lo que se refiere a este proyecto de ejercicio literario, no tenía la inspiración, o si la tenía, temía no dar el ancho en palabras a ciertas reflexiones q…

La Fridita

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Cuando nació estaba amarilla, muy amarilla, y teníamos que ponerla al sol para que agarrara color. Todavía me acuerdo cuando la sacaban en las mañanas sin ropa y la ponían a tostar, de un lado y del otro. Y ella siempre quitecita, sin hacer mucho ruido. Era el bebé más dormilón de todos, la acostaban a las 9 de la noche y se despertaba hasta las 7 de la mañana, sin interrupciones, sin llantos nocturnos, sin moverse siquiera de la posición en la que la dejabas. Cuando aprendió a incorporarse un poco se sostenía con la boca de la orilla del moisés y así se quedaba, con la mordida prensada mirando todo lo que había a su alrededor. Podía pasar horas enteras mirando la televisión y chupándose el dedo, sin parpadear, como en una especie de trance. Tenía los ojitos redondos y la cabecita suave, olía siempre rico, como a caramelo.


Yo tenía 5 años y 7 meses cuando Frida vino al mundo. Al parecer me puse celosa por su llegada y hacía cosas como tomarme sus mamilas de agua y meterme a su cuna co…