Trogloditas
Sobre el lamentable evento suscitado ayer en Cabo San Lucas, en el que un hombre atropelló a una multitud que celebraba el triunfo de la Selección Mexicana, y que rodearon su coche como suelen hacerlo los hinchas con los autos que pasan por las concentraciones de aficionados, hay tanto que decir y tanto que reflexionar sobre la sociedad actual, su temperatura y sobre todo, su estatura. El escenario de los acontecimientos de ayer fue uno que se ha replicado en los últimos tiempos. Aficionados eufóricos que, llevados por la emoción del triunfo de su equipo en la cancha, se reúnen en vialidades públicas para gritar, cantar y que tienen a mal impedirle el paso a los conductores, llegando incluso a sacudir las unidades por la fuerza, subirse a los cofres abollándolos, romper cristales y parabrisas, casos más, casos menos. Este despliegue de desenfreno sin duda es molesto, injusto y perjudicial para un conductor que sólo quería pasar y seguir su camino. No es una forma cívica de celebra...