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Sueños y ensueños

Estoy viendo un concierto que me ha puesto tan contenta e inquieta que decidí escribir acerca de ello, la canción que en estos momentos escucho se llama Free, en una versión con Chicago y Earth, Wind and Fire, el momento final del show, simplemente maravilloso. Los músicos de ambas bandas cantan juntos en el escenario, con unas sonrisas de oreja a oreja, bailan como se les ocurre, la gente les aplaude, se hacen caras graciosas entre ellos, se nota por sus atuendos que hace calor en aquel teatro al aire libre, aquella noche seguramente debió ser inolvidable para los asistentes. Y aquí donde estoy yo también hace calor, pero de ese calor fugaz que antecede al frío, ese frío que ya me tiene harta. Es sábado, un día de descanso, pero no para mí, pues sólo ahora me he tomado una pausa después de trabajar algunas horas para poder continuar en un rato, todo el día de mañana y los próximos meses. El concierto que miro me lo prestó una persona a quien yo quiero mucho, y ya lo habíamos visto j...

Memorias

"¿Es que hacemos las cosas sólo para recordarlas? ¿Es que vivimos sólo para tener memoria de nuestra vida? Porque sucede que hasta la esperanza es memoria y que el deseo es el recuerdo de lo que ha de venir..." Jaime Sabines Si hay algo en este mundo que nos conforma, nos forma y nos deforma, eso es el pasado. Bien dice el buen Sabines que se vive para recordar la vida. Porque ¿de qué otra forma si no, pasaríamos los ratos en silencio, los momentos antes de dormir, la vejez, si no es recordando? Algunos dicen que la vida está hecha de momentos, que se debe vivir el hoy. Sin embargo, es una realidad que la mayoría pasamos la vida pensando en el ayer, en los buenos tiempos, en los malos, en los peores. La vida más bien, está hecha de memorias. La vida es lo que se ha vivido, es el pasado. Y esto no quiere decir que no podamos disfrutar el presente, sin embargo, ese presente como los buenos vinos, adquiere un sabor especial cuando se convierte en una evocación, e...

Vivir y dejar vivir

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Mi ciudad, por no decir ya mi país, vive una temporada difícil. Ha habido tiroteos en varios puntos, delincuentes organizados se han enfrentado al ejército entre balazos y explosiones; la policía federal patrulla las calles día y noche, buscando caras sospechosas, afirmando su autoridad llevando al frente el rifle ya preparado. La gente tiene miedo, miedo al sicario y miedo al soldado, es normal que se den las falsas alarmas, la psicosis, también son normales los escépticos que creen que todo es estrategia para que olvidemos el alza de precios. Se ve de todo, madres que lloran a los hijos que no han perdido, familias que se encierran en casa,   familias que aprovechan las vialidades despejadas para ir de paseo por la ciudad, vecinos que se organizan para vigilar sus colonias, vecinos que sospechan de sus vecinos, gente que tiene “un amigo cuyo primo vio a los sicarios en una camioneta el otro día”, hijos que protestan ante la negativa de los padres de dejarles salir por la noche. Y...

Una larga y mágica reflexión

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Uno de los mitos más internacionales de la cultura popular es el del Ave Fénix, para resumir, es el mito de un gran pájaro casi imposible de encontrar que al concluir su vida se envuelve en llamas para después renacer de sus propias cenizas. Sencillo. Renace de las cenizas una y otra vez, para continuar viviendo por siglos. Es la metáfora de superación por excelencia. Siempre se puede volver a empezar, todos debemos aprender a levantarnos después de una caída para seguir viviendo. Cada día que comienza con la salida del sol es una nueva oportunidad de empezar todo, otra vez. Mi relación con este pajarraco mítico se reduce a sus apariciones dentro de mis lecturas de la saga de Harry Potter, personificado como Fawkes, el fénix de Albus Dumbledore, el viejo director de la escuela de magia Hogwarts, que en más de una ocasión le salva a Harry la vida. Aunque parezca algo completamente irrelevante, esto lo menciono con una muy buena razón, no he enloquecido (aún, creo). En la vasta extensión...

Vueltas de tuerca

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Dicen que el límite entre un hombre cuerdo y un demente es tan delgado e imperceptible, que basta solo con dar un empujoncito a los engranes de la mente para cruzarlo. Basta un ligero desliz para derrumbar el mas sólido castillo de naipes. Es probable que todos en nuestra vida hayamos pasado por situaciones similares, no en forma, sino en fondo. ¿Qué pasa cuando conteniendo la respiración bajo el agua decidimos avanzar un par de metros más sabiendo que ya no hay oxígeno suficiente para lograrlo? ¿Por qué pedimos en las mañanas "cinco minutos más" para dormir, sabiendo que ya se hace tarde y que esos breves minutos no hacen mayor diferencia? ¿Por qué hay que comer "una porción más de postre", "la última copa y nos vamos", si casi siempre ese pequeño exceso provoca dolor de estómago o embriaguez en vez de la sensación de satisfacción? ¿Por qué comprar un artículo más sabiendo que el presupuesto mensual ya ha sido rebasado? Pareciera absurdo que los hombre...

¡Eso que importa!

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Me encanta silbar, es uno de mis hábitos favoritos. Afortunadamente puedo silbar, porque me he dado cuenta de que no a todos les sale, sin embargo, es un pequeño placer que muchas veces me veo obligada a reservar para aquellos escasos momentos del día en que silbar es "correcto" (dejen de buscar la relación entre Obama abrazando a un nativo nortemaricano y lo que estoy diciendo, ahora lo entenderán...) ¿Correcto? ¿Algo tan simple como silbar una melodía puede caer en el terreno de lo malvisto? Desde luego que sí, vivimos en un mundo donde ciertas atrocidades como las corridas de toros son aceptadas y hasta aplaudidas por la gente, mientras que algunas otras inocentes actividades como reir mientras se camina solo por la calle son rechazadas y aislan del resto a quienes las practican. ¿Quien es el que marca en este mundo lo que es correcto y lo que no lo es? ¿Por qué adelgazar hasta desaparecer es sinónimo de ser bella o bello, y ser rollizo está mal? ¿Por qué todo el ...

Paréntesis

Una mañana como todas, me desperté pensando en ti, y al hacerlo me di cuenta de que ya no te extrañaba. Desperté con el recuerdo del tiempo en que estabas aquí conmigo y ya no lo añoré. Pase mi mañana pensando en tus defectos y en lo mucho que me hacías enojar. Comí recordando cómo me hiciste sufrir, cómo me lastimaste cuando más te necesitaba. Transcurrió la tarde y yo evocando tu voz tranquila, tu mirada triste y tus manos largas, recuerdos tuyos cada vez más pequeños, cada vez menos claros. Cayó la noche y me pregunté qué estarías haciendo, si es posible que así como yo, hayas seguido adelante con tu vida sin necesitarme. Fui a dormir pesando en lo poco que me hacías falta, y justo antes de quedarme dormida, descubrí que, una vez más, había pasado mi día entero pensando en ti, y en lo mucho que te extraño... <<Il y a longtemps que je t’aime, jamais je ne t’oublierai>>